La escuela mexicana en 1% de conocimiento y 99% de confianza
Por: José Luis Arenas López
La educación pública se debe considerar como la mayor inversión de una nación, en donde se instala una escuela del nivel que sea, inicia el cierre de la ignorancia y se abre la puerta de la libertad, del desarrollo y el conocimiento, un niño educado se convierte en un hombre que piensa, progresa y defiende sus derechos, en un sistema de educación, nadie puede quedar excluido del saber, porque es en las aulas donde se construye el futuro del país. La educación se entiende como el procedimiento teórico-práctico que permite a un niño, adolescente y universitario adquirir hábitos, métodos, habilidades, creencias y principios éticos en relación a los conocimientos adquiridos, en consecuencia, integrar un pueblo educado y un pueblo educado será un pueblo desarrollado y competitivo.
La educación no se basa en ocurrencias, la educación no puede politizarse, la educación no puede desarrollarse con ideologías retrogradas o socialistas; la educación si debe ser incluyente, progresista, dinámica, actual, inteligente y sobre todo, ser dirigida por quien entienda el significado de educar.
En un gobierno cerrado y retrograda, donde la educación pública queda en manos de un sujeto que difícilmente comprendería el término “educación pública”, un servidor público cuyos hijos cursaron sus estudios hasta el bachillerato en el Colegio Alemán Alexander Von Humboldt de la Ciudad de México, un funcionario al que se le encomienda el desarrollo del sistema educativo en México y de forma paradójica concibe a la educación como un gasto o una guardería, nos muestra con terror el estado actual de la educación en México.
Siete años bastaron para colocar la cereza de la derrota educativa mexicana, no bastó con modificar erróneamente los libros de texto gratuito, tampoco bastó con disminuir el presupuesto a la inversión educativa; la falta de rumbo en la educación es el distintivo de este sexenio, el aprendizaje retrocedido es la razón de la disminución de la matricula educativa, en otras palabras: “la nueva escuela mexicana” es un fracaso rotundo en la historia de México, y si a esto se le suma la designación de Mario Delgado al frente de la SEP y las recientes sentencias de la SCJN donde ya no es posible reprobar a un estudiante por sumar menos del 80% de asistencia o la no reprobación aún y cuando la ineficacia del estudiante sea obvia, por cierto, propuestas realizadas por la Ministra más cuestionada e incompetente en la historia de la Suprema Corte, colocan al sistema educativo mexicano en una posición preocupante. En enero de 2025, la educación mexicana se encontró con su peor evaluación a nivel mundial, según los resultados de la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), publicados en diciembre de 2024, México ocupaba el último lugar en el ranking de la OCDE en cuanto a nivel educativo, México también se encuentra rezagado respecto a países como Chile, Uruguay y Costa Rica, que obtuvieron mejores resultados en todas las áreas evaluadas, nivel global, México se ubica en el lugar 51 de 81 países evaluados, lo que refleja una tendencia a la baja educativa que ha sido el distintivo de los últimos dos gobiernos.
El razonamiento absurdo del secretario de educación dejaron a la educación totalmente fuera del tablero de decisiones, “las altas temperaturas en el país” que según él, han afectado la calidad de la educación en algunas regiones, datos que por supuesto presenta de forma irresponsable, datos cocinados al vapor y sin sustento, esto, como si en años pasados no hubiera sido una constante recurrente; “movilidad y saturación de servicios” que provocarán los partidos de futbol, argumento invalido, es decir, son solo tres las ciudades cede del mundial de futbol en México, tres ciudades que no representan un porcentaje mayor en relación a los más de 4,469 municipios en el país; “realidades geográficas y climáticas” que según Delgado, requieren de un calendario escolar adaptado a las necesidades de cada región, argumento nefasto para un titular de una de las secretarias más importantes del país, el diagnóstico, la planeación, la organización y la toma de decisiones sobre acciones tan importantes, se hacen antes del inicio del ciclo escolar no casi al final del mismo, aquí la pregunta: ¿de qué sirve entonces ser un tecnócrata egresado del ITAM si no entiende de procesos de planeación?
El lunes pasado, el titular en Educación Pública, salió a defender públicamente la propuesta de modificar el calendario escolar 2025-2026 con un argumento pedagógico de fondo: “después del 15 de junio, las escuelas dejan de cumplir su función real”, asunto que es su responsabilidad, no es posible que el titular argumente que la escuela deja de operar después del 15 de junio y se convierta en una guardería cuando su responsabilidad es hacerla funcionar propiciando no solo el desarrollo educativo, sino el aprovechamiento de las aulas y toda la capacidad instalada de los centros educativos, “debemos ser honestos, tras la entrega de calificaciones hay una inercia en las escuelas, en todo el ecosistema educativo. Después del 15 de junio, se cae en un periodo que en realidad se aprovecha para la descarga administrativa hasta mediados de julio“, claro, la honestidad del Secretario no demuestra inteligencia ni control, demuestra el caos de la nueva escuela mexicana y su nefasta organización, ser honesto no lo hace brillante, lo hace parte de un problema que claro está, no podrá resolver; su honestidad no termina ahí, aseguró también que “las escuelas se mantienen abiertas sin un propósito pedagógico solo por cumplir un conteo, se desvirtúa la dignidad docente y se convierte a la escuela en una estancia forzada, ese tiempo muerto a veces es burocracia que roba espacios a la convivencia familiar y a la salud mental de nuestra niñez”
Haciendo un análisis de las incoherencias vertidas por el secretario, es clara su falta de conocimiento respecto del propósito de la educación, la escuela tiene su propósito en la educación misma, educación que en teoría el secretario sería el líder, si no se cumple el propósito, entonces acusa claramente a los docentes y directivos de no cumplir con sus funciones, acusa a todo el sistema educativo de su ineficacia cuando él es quien en este momento representa la educación; la dignidad docente recae en el cumplimiento metodológico de la impartición de clase, estar frente al aula, cumplir con un programa académico y un calendario, tareas que el secretario desconoce, critica y desvirtúa, si alguien atenta contra la dignidad docente es el secretario mismo; la escuela no es una guardería, cada aula es un centro del saber, es el lugar donde se gesta la educación y se desarrolla el conocimiento “una estancia forzada”, palabras terribles para describir al aula, a la escuela, una estancia forzada es equiparable a la prisión, recintos antagónicos y muy diferentes entre sí, quizá el secretario no conozca las diferencias; la salud mental se desarrolla a través de la enseñanza no a través del ocio, los niños, los jóvenes, los adolescentes necesitan estar activos, resolver las dudas del funcionamiento del ecosistema en el que se desarrolla con la guía del docente desde el aula, en la escuela, no encerrado en su dormitorio con un celular, la salud mental se deteriora más cuando existe la dependencia de medios electrónicos en exceso.
La lectura al discurso no solo expuso la incapacidad administrativa del secretario, también exhibió su carencia de buen lector y orador, mostró un Estado pobre en ideas para dar soluciones a problemas que sin duda le fueron encomendados resolver, puso a la vista el fracaso de un modelo educativo sin pies ni cabeza, dejó muy claro que la educación pública no es el servicio más importante del país, expuso que el desarrollo educativo de la niñez y la juventud son menos importantes que un partido de futbol, quiso vender la idea que son las empresas las injustas al pretender que el aula resuelva la falta de flexibilidad laboral, su incompetencia quedo a flor de piel, su falta de argumentos escasos y como siempre, buscar otros responsables cuando se equivocan.
Los nervios del secretario fueron obvios, saber que se equivocó y no aceptar sus múltiples errores en público lo vuelven un funcionario con 1% de conocimiento y 99% de lealtad, lealtad que no se enfoca en la educación si no a un modelo que solo gobierna para sí mismo, “la escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niños por conveniencia del mercado”, estas son quizá las palabras que demeritan en su totalidad a la educación en México, que demuestra un modelo fallido y una falta de conocimiento en la administración escolar. Es posible que el Estado se replantee si el secretario actual es el mejor representante de la educación en nuestro país, el secretario reconoció la “deuda” con las cuidadores y cuidadores dejando de lado lo más valioso de la sociedad actual, nuestros niños y niñas y su desarrollo integral.




