¿Por qué es importante la Inflación?

Por: Sergio García Quintana

La Inflación es uno de los temas que, cuando se presentan en los titulares de la prensa y estaciones de radio, son mencionados como una amenaza, por sus efectos negativos en el gasto familiar. Obliga a los jefes de familia, a una revisión y optimización de sus recursos económicos, a través de una selección de compra de artículos que cubran sus necesidades básicas como alimentación, salud, habitación, educación y vestido. Se dejarán “para después”, “para otro momento” “cuando las cosas mejoren” la adquisición de otros artículos, que podrían, no ser prioritarios o básicos. En la medida que los precios se incrementan, si no aumentan sus ingresos, se disminuirá el número de artículos adquiridos.

El Consejo de Normas de Información Financiera (CINIF), define a la inflación como “el incremento generalizado y sostenido en el nivel de precios de una canasta de bienes y servicios representativos en una economía”. La cual coincide con la definición de Jonathan Heath (Heath, 2012), “La inflación se define como un aumento generalizado y sostenido en los precios en una economía”. En México, a partir de julio de 2011, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), es medido y publicado quincenalmente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Durante los últimos tres años, se ha observado un incremento inesperado en la inflación originado principalmente por eventos globales de pandemia y bélicos internacionales. Haciendo un recorrido por nuestra historia económica, vemos que las décadas 70’s, 80’s y 90’s ya habíamos vivido, periodos de alta inflación, como se muestra en la siguiente gráfica:

Gráfico, Gráfico de líneas

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En 1983, la caída de los precios del petróleo y la renegociación de la deuda, llevó al INPC a niveles de 117 % en abril de ese año y la tasa de interés promedio de cetes a 28 días 59.69 %.

En 1988, la crisis política y financiera, permite observar incrementos mensuales de precios y salarios. La presión por la salida de capitales en la Bolsa Mexicana de Valores, la demanda de US Dólares y la disminución de las reservas, llevó la inflación a niveles de 179 % en febrero de 1988. Esos inéditos niveles de inflación en México, también influyeron en la tasa de interés promedio mensual de Cetes a 28 días, llevándola a niveles inusuales de 157.07 %. 

En diciembre de 1995, un año después del llamado “Error de Diciembre” la inflación llega a un nivel de 51.97 %, ocasionada por la devaluación, la disminución de las reservas, la deuda gubernamental en general y la específica por la emisión de Tesobonos que son instrumentos en US Dólares, emitidos por gobierno federal. La tasa de interés de cetes a 28 días al cierre de ese año llega a 48.62 %, después de haber alcanzado su mayor nivel de 74.75 % en 1995.

Actualmente y desde el mes de abril del año 2000, el INPC se ha mantenido debajo del 10 % lo que se le conoce como la inflación a un dígito. También, a partir de junio de 2001, la tasa de rendimiento promedio mensual de Cetes a 28 días se ha mantenido por debajo del 10 %. Existe una estrecha relación entre el INPC y las tasas de interés, manteniendo tendencias similares, impulsados por la demanda de los inversionistas, buscando mantener la tasa real positiva (descontando la inflación) en sus inversiones. El Banco de México buscará cumplir con una de sus funciones principales el control de la inflación, a través de su política monetaria en relación con la tasa de interés, el crédito y la paridad cambiaria. 

Al primer trimestre del año 2020, se presenta en México, al igual que en muchos países del mundo, una pandemia que tuvo su manifestación en Wuhan, China, a finales del año 2019. El virus COVID-19 y su peligrosidad de contagio y cantidad de fallecimientos ocasionados, llevó al aislamiento total y permanencia obligatoria en casa, al igual que a la suspensión de actividades económicas, sociales y laborales a nivel mundial. Solo se permitieron, las actividades esenciales para la continuidad de proveeduría de alimentos y servicios de salud, bajo estrictas medidas de seguridad.

Durante estos 31 meses de pandemia, así como los eventos de desacuerdos políticos y efectos económicos por desabasto de energéticos y disminución de la actividad industrial y comercial, así como, la imposibilidad de entregar mercancías por medios multimodales internacionales. Han llevado a un incremento en la demanda y en los precios de las mercancías y de los energéticos, por la lenta, pero existente, reactivación de actividades productivas y comerciales que van en aumento a nivel mundial, directamente relacionados con el regreso a una actividad similar a la que se tenía antes de la pandemia.  

El incremento en el INPC durante los últimos 31 meses a partir de enero 2020, ha sido de un 16.06 % dando un incremento promedio mensual de 0.48 % y a un promedio anual de 5.93 %, como se observa en la siguiente gráfica:

Gráfico, Gráfico de líneas

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La tasa de inflación al cierre de julio de 2022 es de 8.15 % y la tasa objetiva del Banco de México es de 8.50 %, dando como resultado, una tasa real de 0.32 %.

Al cierre de julio de 2022, la inflación en México es de 8.15 % en términos anuales, la cual se encuentra por debajo de la inflación de la Eurozona de 8.9 % y de Estados unidos de 8.5 %.

La inflación general (medida por el INPC), se compone de la inflación Subyacente y la No subyacente. La medida de la subyacente al cierre del mes de julio de 2022, es de 7.65 % e incluye; alimentos y mercancías no alimenticias, vivienda, educación y otros servicios. La no subyacente es de 9.65 % e incluye; Frutas y verduras, carne y huevo (pecuarios). Energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno. La medida de la inflación subyacente no incluye los precios de bienes y servicios que afectan la inflación de manera temporal, lo que, se considera, permite identificar el comportamiento esencial de la inflación.

Antes de que los índices de inflación sean publicados o mencionados por la prensa especializada, tanto las familias, como los empresarios, se dan cuenta del incremento de precios de los artículos de la canasta básica y de los productos industrializados. Así como, los empresarios se dan cuenta de los incrementos en los energéticos y materias primas que requieren utilizar en sus procesos de producción, inevitablemente también tendrán que evaluar los efectos que tendrá en las ventas, los aumentos de precios de sus productos. 

El pronóstico de la inflación es una actividad que se considera de vital importancia porque permitiría la elaboración de planes y presupuestos de ventas y utilidades, sin embargo, dado que la inflación es un fenómeno social que depende del comportamiento del ser humano y su deseo de adquirir algún producto, depende primordialmente de sus expectativas de consumo. Se verá influenciado por el deseo de satisfacer sus necesidades básicas o emocionales, que lo llevarán a decidir la compra o adquisición de un bien o servicios que puede incrementar o mantener sus recursos económicos dentro de su presupuesto de ingresos o sobrepasarlo, hasta llevarlo a números rojos por un largo plazo.

Los planes de mediano y largo plazo para pagar su educación o la de su familia, ahorro para las vacaciones, compra de auto o casa, la posibilidad de empezar una inversión para mejorar sus ingresos en el futuro, tendrán que posponerse por un tiempo indefinido. Deberá primero romper el círculo vicioso de no contar con un mayor ingreso por falta de preparación y no poderse preparar, por la falta de ingresos.  

Para los empresarios la situación de la inflación tampoco estaría lejos de este círculo vicioso. No pueden reducir o mantener los costos de producción para ser más competitivos y mantener los precios actuales de sus productos o servicios y tampoco pueden lograr un incremento en sus ingresos sin aumentar los precios de sus productos, afectando en mayor o menor medida sus ventas.

En ambos casos, se requiere una evaluación estratégica de toma de decisiones financieras de corto, mediano y largo plazo para enfrentar los escenarios de alta o baja inflación, considerando que son temporales y con una duración menor a la vida de las personas y empresas que la enfrentan. Una alternativa para enfrentar la incertidumbre de la inflación es considerar la contratación de instrumentos financieros derivados de cobertura de inflación, instrumentos financieros a tasa real o indizados a la inflación.Icono de página

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