¿Crisis de deuda global en 2025? Parte 1

Por: Dr. H.C. Sergio Alberto Morales Zaldívar

En plena mitad del 2025 con todos los medios de comunicación convencionales y digitales en su máximo esplendor, en donde las noticias corren por todo el mundo en cuestión de segundos y en donde pareciese que, hay mas desinformación que información veraz, resulta increíble que muy pocos de estos medios hoy no estén hablando sobre la muy probable “crisis de deuda global”.

Relativamente muy poco se ha escrito y comentado sobre esta “catástrofe silenciosa” que está acechando bancos mundiales, instituciones financieras, gobiernos y por supuesto, empresas y personas en todos los niveles.

Para ir simplificando este concepto que, aunque, tenga diversos nombres o formas de entenderse, la realidad es muy sencilla: los principales países del mundo están endeudados a niveles nunca vistos.

Para el año 2024, la deuda pública global superó los 100 billones de dólares, representando cerca del 93% del PIB de todo el mundo, y se proyecta que para el 2030, la cifra represente el 100% del PIB y la causa o el origen de este problema que se avecina o que más bien, ya está aquí de manera silenciosa, es a causa de varias razones profundas que se resumen en un punto crucial: los modelos económicos y financieros mundiales han dependido por décadas del endeudamiento.

El monto de la deuda global, es decir, la suma de la deuda pública, la deuda corporativa, y la deuda de hogares, asciende a 325 billones de dólares, cifras reportadas a inicios del 2025 según datos del Instituto de Finanzas Internacionales, lo que representa más de tres veces el valor total del PIB del mundo.

Ha sido un efecto “bola de nieve” en el que después de la crisis financiera del 2008, los gobiernos, las empresas y las personas en general encontraron una vía libre al endeudamiento, es decir, tasas cercanas al 0%; con una política monetaria que inflaba el precio de los activos y que permitía el sobreendeudamiento de los países, no fue hasta el “shock” del Covid-19 en el que algunos países -más obligados que convencidos- pagaron el precio de esas malas decisiones macroeconómicas.

El principal detonador de este sobreendeudamiento irresponsable fue la pandemia, en la que los gobiernos tuvieron que disparar el gasto público para poder sostener sus economías, algunos países como EUA crearon paquetes de estímulo fiscal y todo ello, disparó la deuda pública del mundo.

Se podría llegar a la conclusión de que, pasando la pandemia, la situación económica global vería una “luz en el camino”, sin embargo, años de sobreendeudamiento más una pandemia que azotó todos los sectores de los países provocaría que los daños colaterales fueran apareciendo, y en particular, dos de ellos: la inflación post-pandemia y la guerra en Ucrania.

Y por último, el aumento de los costos de la deuda, donde los países hoy tienen más intereses que pagar, otros de ellos refinancian sus deudas con tasas aún más altas y en donde algunos ya tienen “el agua hasta el cuello” porque no pueden aumentar su deuda sin perder la confianza de los mercados, que los llevaría a problemas irreversibles y en donde, muchos de estos países son economías emergentes que se endeudaron en dólares o euros y que, la misma volatilidad de los mercados provoca que su moneda se devalúe y que se vean imposibilitados de pagar.

Las relaciones comerciales y de geopolítica también juegan un papel fundamental en esta situación, en donde podemos resumir que la economía mundial pende de un hilo.

¿México que papel juega en este problema?

Al ser un problema de magnitud mundial que afecta o afectará a todos los países es importante hablar de en qué lugar se encuentra la economía mexicana.

Y como se menciona anteriormente, hay factores directos e indirectos que afectan a mayor o menor escala en cuanto a deuda global se refiere, hablamos de geopolítica, política fiscal, migración, relaciones comerciales con otros países, entre otros; México no se encuentra bien posicionado.

Para inicios de este año, el monto de la deuda interna y externa del país alcanzó los 896,000 millones de dólares, representado el 49.2% del PIB de México y en donde el FMI pronostica que la deuda del país crecerá al 60.7% del PIB para este mismo año (un aumento considerable en cuestión de un año).

¿Por qué México está tan endeudado?

Los dos grandes proyectos del gobierno anterior son una de las causas: El Tren Maya y Dos Bocas sumado a los intereses de las mismas deudas y los programas sociales.

Tan sólo de 2018-2024 la deuda global en relación con el PIB aumentó un 16% y el déficit fiscal pasó de niveles moderados a un récord del 5.9% del PIB en 2023, por encima de los niveles en los años ochenta.

La llamada “austeridad” del gobierno mexicano ha provocado que Moody´s degradara la perspectiva crediticia de México a “negativa” por el deterioro fiscal, la crisis legal a raíz de la reforma judicial y los experimentos en “tómbolas populares”-

Los principales acreedores del país se dividen en tres: los nacionales, los extranjeros y la deuda contingente de Pemex.

Los primeros, los nacionales que son Banxico, Afores, bancos, aseguradoras, fondos de pensiones, además de los Cetes, concentran la mayor parte del saldo; después, instituciones multilaterales como el Banco Mundial, FMI, mercados internacionales de deuda, entre otros, representan entre el 60-70% de la deuda del país.

¿Y los otros países?

Tan sólo para mencionar y dimensionar la gravedad de esta situación, Estados Unidos conlleva una deuda pública cercana a los 40 billones de dólares, representando ya una cifra cercana al 100% de su PIB, en donde sus principales “enemigos” han sido los altos costos militares y los estímulos brindados a su población durante la pandemia.

China lleva un 60% de su PIB y 14 billones de dólares como deuda pública; Japón con una deuda que supera el 263% del PIB y algunos países de Latinoamérica que han aumentado hasta en un 1000% su deuda pública en los últimos años. 

El panorama es muy similar en cada país, donde sin importar si son potencias económicas mundiales, o países en vías de desarrollo o emergentes, su nivel de endeudamiento es crítico.

La jugada de los países

Se habla de un problema macroeconómico que afecta o afectará la estabilidad de las empresas, la vida cotidiana de cada individuo, los servicios públicos y sus usuarios, los programas sociales, la política fiscal y todo aquello que requiera dinero.

Para algunos países la jugada será seguir endeudándose a un costo mayor para subsanar los mismos excesos de deuda, ya que aún con advertencias, pueden seguir accediendo a la deuda.

Muchos otros, comenzarán a recortar la inversión pública, intensificarán su política fiscal para aumentar la recaudación y los créditos privados serán aún más costosos.

Algunos otros podrán declararse en riesgo de pago o default, como lo son países como Turquía, Argentina y Egipto y algunos otros que ya se declararon sin capacidad de pago como lo son Sri Lanka, Zambia, Ghana y en donde el 60% de los países de bajos ingresos está en ese mismo riesgo.

Las señales y las pruebas

Este problema ya ha comenzado y aunque la narrativa pública se enfoca en otros temas como los conflictos bélicos en Oriente, las elecciones en México, “el juego de los aranceles” de EUA con todos los países, los avances de la inteligencia artificial y la tecnología en general, la realidad es que las señales han existido desde hace varios años, por lo menos desde el 2020 que coincide con el inicio de la pandemia y que, según expertos, puede agravarse entre 2025-2027.

Habrá muchas personas que se pregunten o que concluyan que porqué aún no se ha catalogado como una crisis debido a las cifras escalofriantes y al panorama poco motivante que existe, pero mientras las deudas se sigan pagando, el problema se verá minimizado y poco comentado en los medios de comunicación.

No se requiere ser un experto en finanzas o en geopolítica, tan sólo es analizar que, si la economía mundial sigue sin avanzar de acuerdo con lo previsto por el Banco Mundial, si la inflación sigue en aumento y que eso provoca que las tasas de interés aumenten y que grandes economías como China, EUA, Japón, entre otras, sigan refinanciando sus deudas con costos impagables en el futuro, será la prueba de que estamos frente a uno de los mayores retos económicos de nuestra era.

También no se requiere de mucha ingenuidad para entender que muchos gobiernos no quieren admitir la gravedad de su situación, porque sería la “gota que derrame el vaso”, admitiendo su poca capacidad de acción que provocaría la caída de sus mercados, fuga de capitales e incertidumbre económica.
Esta crisis todos los individuos la van a pagar más temprano que tarde, está llegando en cámara lenta y el punto de no retorno llegará cuando la mayoría de los países tenga un costo mayor por pagar intereses que de gasto público esencial.

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