Reforma Electoral y los Becados del Bienestar
Por: José Luis Arenas López
2022 fue un año de quiebre para el sistema electoral de México, el ex presidente presentó una propuesta para reformar no solo la estructura del INE, también al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y de paso algunas condiciones de los partidos políticos; tres de los puntos centrales de esta reforma son: Reducir el número de diputados de 500 a 300, también la cámara de senadores pasaría de 128 a 96 y reducir el financiamiento público a partidos políticos solo para campañas electorales, este intento no alcanzó la mayoría en el Congreso y fue desechada. Posterior a ello presentó un “Plan B”, en esta opción el ex mandatario envío un paquete de reformas a leyes secundarias para modificar el sistema electoral, el cual, según insistió, tenía como propósitos fundamentales: disminuir el costo de las elecciones y desterrar los fraudes; no perdamos de vista que uno de sus argumentos para convencer a la población fue que el dinero ahorrado con la eliminación de los Plurinominales se utilizaría para comprar medicinas que tanta falta hacían y a la fecha hacen, argumento falso como muchos de los que en su mandato hizo, en una analogía simple, las cámaras ya habían sido instaladas por lo que la eliminación de los plurinominales sería imposible por lo expuesto en el p. 1 del Art. 14 Constitucional que a la letra dice: “A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna” simplemente sería inaplicable, entonces, si hubiera sido aprobada su ley ¿cuándo hubieran comprado los medicamentos? La respuesta es simple: a partir de noviembre de 2024, por lo tanto, seguiría la escases desde 2021 hasta 2024, situación que con o sin reforma siguió y se endureció, por otro lado, la promesa condicionada de comprar medicamentos era inexistente ya que en teoría existió un presupuesto etiquetado para ese rubro.
Finalmente y ante la insistencia, el ex jefe del ejecutivo presentó su Plan “C” el cual consistía en que las personas no votaran por el llamado “bloque conservador” que hasta la fecha se opone a la reforma electoral y que promovió las distintas acciones de inconstitucional en contra de la reforma electoral de AMLO; el 9 de mayo de 2024, después de que la SCJN invadió la primera parte de la reforma electoral, el ex presidente detalló que el “Plan C” es que en las elecciones de 2024, Morena no solo ganara la Presidencia de México, sino que consiguiera dos terceras partes de la Cámara de diputados y senadores que le permitan concretar los últimos cambios de su sexenio, situación que lamentablemente se cumplió.
En la nueva era morenista, la hoy presidenta de México propone una reforma electoral no distinta a la de su antecesor: reducir el financiamiento público a los partidos políticos y gastos de organización de los comicios; reducir del número de diputados federales y redefinición de la representación plurinominal; organización de los comicios del Poder Judicial previstas para 2027; fortalecimiento de mecanismos como la revocación de mandato, la consulta popular vinculante y el voto de mexicanos en el extranjero; medidas de vigilancia para evitar la infiltración de recursos ilícitos o del crimen organizado en las campañas.
Siendo realistas la reducción a los presupuestos de los partidos políticos es urgente, son millones de pesos destinados a “nada”, por ejemplo, el PT recibió 680 MDP y el PV 839 MDP en 2025, partidos satélites que lejos de hacer propuestas de mejora para el pueblo viven colgados de los “logros” de morena ya que sus votos solo sirven para eso y mantenerse en el radar.
Por otra parte, la organización de los comicios para el Poder Judicial en 2027 es una falacia, la experiencia nos muestra cómo se llevaron a cabo los de 2025, cuyos resultados dejaron clara la ineficacia e ignorancia de los ganadores, en otras palabras, no existe garantía para la población de que sean legales, legítimos y enfocados a servir al pueblo.
La revocación de mandato es otra mentira del sistema democrático, el Art. 39 C. siempre incluyó esta posibilidad: “… Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”, el caso es que las formas como el partido en el poder entiende los términos: comicios, democracia, ley, legitimidad, derecho y delito son muy diferentes a la forma como el resto del pueblo los concibe, la revocación de mandato es costosa y fraudulenta.
La consulta popular vinculante y el voto de mexicanos en el extranjero es un engaño doble, por una parte el estado no garantiza la certeza de las votaciones en el extranjero ni en número, ni en elección, por otra parte y curiosamente, los votos de mexicanos en el extranjero, principalmente en EE UU son deshonestos, ellos dicen estar a favor del partido en el gobierno pero se niegan a regresar a México, apoyan un gobierno del que no quieren ser gobernados, si están tan convencidos, que se regresen y vivan la “transformación”.
La aplicación de medidas de vigilancia para evitar la infiltración de recursos ilícitos o del crimen organizado en las campañas, aquí el chiste se cuenta solo, los datos arrojados por las acusaciones del gobierno vecino, las declaraciones emitidas por capos mexicanos juzgados en EE UU y las claras incursiones de grupos armados durante los comicios son indicios obvios que demuestran que sería imposible cumplir la promesa de la iniciativa de ley, sobre todo cuando las indagatorias publicadas en múltiples medios de comunicación muestran una alianza estado-crimen organizado.
La reducción de las cámaras con la eliminación de los plurinominales parecer ser una buena propuesta, como es sabido, la cámara de senadores consta de 128 legisladores de los cuales 32 son plurinominales y la cámara de diputados se compone de 500 diputados, 300 elegidos por mayoría por la vía uninominal y 200, electos por la vía plurinominal, es decir, por el sistema de representación proporcional, dicho de otra forma, elegidos por sus propios partidos; recordemos que para los diputados uninominales les precede el derecho de ser votados, esto significa que con solo cumplir los requisitos que establece el 55 C. ganar la contienda dependerá de la simpatía del candidato con el votante y contar con una formación profesional no es indispensable, mientras, los plurinominales no son electos por el pueblo como lo marca el 39 C. es una decisión que toman los dirigentes de los partidos políticos, que en un sentido estricto parece un regalo a políticos cercanos al poder y personas que no cubren un perfil para ser diputado o senador, bueno, es posible que ni siquiera existe al perfil de los cargos; la realidad nos ha mostrado que muchos de esos agraciados con la plurinominal son prófugos de la justicia, ignorantes del cargo, holgazanes y sin formación profesional, aquí es donde la reforma debería ser más contundente y al ser senadores o diputados elegidos por sus partidos o plurinominales, deberían sí contar con una formación profesional que sirva de equilibrio contra los uninominales.
La reforma electoral propuesta por la jefa del ejecutivo es tan incongruente que hasta los representantes de los partidos políticos aliados no están de acuerdo, pero estos desacuerdos no son porque no benefician a la sociedad o por romper las leyes o por no brindar garantías de equilibrio a todos los partidos en tiempos de elección, ¡NO!
La realidad es que al eliminar los plurinominales tanto en la cámara de diputados como en la de senadores, restaría representación no solo de los partidos de oposición sino también en los partidos satélite, en la actualidad morena cuenta con 75 plurinominales de 236 diputados, el PRI cuenta con 26 de 35 diputados, para el caso de MC cuenta con 27 diputados y de estos 26 son plurinominales, con la reforma se entierra la representación de este partido en el congreso, el PAN cuenta con 72 diputados de los cuales 40 son pluris y el verde con 65 se quedo con 20 curules por la asignación. El escenario en la cámara de senadores es similar, morena con 67, el PAN con 20, el PRI con 13, el Verde con 14, el PT con 6 al igual que MC, de los cuales 18 de morena son plurinominales, 2 el verde y 1 uno del PT, el PAN se quedo con 7, 4 del PRI, 2 para MC y 1 del PRD.
Lo anterior nos muestra el gran problema por lo que el descontento tiene sentido ya que no solo perderían representación, en consecuencia, también perderían recursos económicos y es aquí donde se identifican las razones de los partidos políticos para no estar de acuerdo con la reforma y dejan al descubierto que no son los intereses del pueblo, ni sus necesidades y mucho menos la generación de mejoras o satisfactores tangibles; los partidos políticos siempre han sido un mal al pueblo, resuelven lo que a ellos y sus integrantes les conviene y esta reforma es obvio va contra sus más bajos principios eliminando la razón por la que están militando y más aún, perderán el fuero que los protege de sus fechorías. Hoy, las curules están llenas de becados que sin conocer la ley, sin trabajar, sin entender porque legislan, cobran altos salarios sin contar las rasuradas a los presupuestos y los jugosos moches.
Urge una reforma y claro que sí, una reforma que en realidad se enfoque en los ciudadanos donde se haga efectiva la representatividad de la que habla, aún, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.





