La capacitación no es la solución


Por: Juan Manuel González Montiel

Antes de generar pensamientos negativos de parte de aquellos que nos dedicamos a la capacitación, quiero aclarar que no me refiero a que la capacitación no sea necesaria o no sirva, sino todo lo contrario. Una vez hecha esta pequeña aclaración, profundicemos en el tema.

En los últimos cuatro a tres años, el periodo después de la pandemia he observado en algunas empresas un compartimiento interesante, motivo por el cual comparto la presente reflexión sobre la capacitación.

Desde el comienzo de la pandemia y en los meses posteriores en lo que en teoría se decía que estarían cerradas las empresas solo unos días, y después se migró a esquemas de reducción del personal en el sitio, home office y otras medidas más; las empresas decidieron detener, aplazar o cancelar los programas de capacitación y consultoría como una medida ante la incertidumbre de racionar mejor los recursos que comenzaron a escasear en todas partes.

Este fenómeno se mantuvo o ha mantenido hasta ahora, es decir que la capacitación o preparación del personal, o el trabajo en nuevos proyectos fue detenido y a la fecha algunas empresas que conozco no invierten el tiempo que antes invertían en la formación del personal.

Sin embargo, para fortuna de la productividad en México y de las empresas que nos dedicamos a la capacitación, la inversión en formación de personas o proyectos de consultoría comienza a reactivarse, y lo hace a un ritmo más fuerte en este 2026.

Pero aquí es donde le comparto al lector un punto de vista que considero crítico para asegurar el éxito de cualquier programa de capacitación en cualquier empresa.

Comencemos por entender que todo curso o plan de capacitación tiene el objetivo último de ayudar a la empresa a lograr los objetivos planteados a inicios del periodo. En el extremo final de los resultados de toda capacitación y consultoría, está el logro de un cambio a nivel personal, de procesos y de cultura en la empresa que permita generar nuevos y mejores resultados, o acercar los resultados actuales más aun al estado deseado por la alta dirección.

Dicho esto, la capacitación cobra un interés especial para todos los directivos y dueños de negocios porque sin ella, hay pocas probabilidades de generar mejora, o de adaptarse a los cambios del mercado, generando improductividad, pérdidas de tiempo, de recursos, y por ende el incremento de costos operativos que merman la capacidad de cualquier organización de mantenerse vigente.

Y es aquí en donde los directivos o tomadores de decisiones sobre los proyectos de capacitación y consultoría deben tomar en cuenta la siguiente. Es lo que yo he llamado la regla de inversión de esfuerzo de la capacitación. Esta regla la he pronunciado de la siguiente manera: Entre menor sea el tiempo y recurso económico invertido en la capacitación, mayor debe ser el esfuerzo de la organización para generar el cambio. En otras palabras, cuando me han buscado para colaborar con una empresa y me mencionan que solo disponen de un par de horas a la semana, y quieren algo que no dure más de un par de semana o un mes; es entonces cuando les comento que el 90% de causas de éxito de ese curso de capacitación (que más bien se convierten en conferencias), recae en ellos como empresa. Ellos deben ser responsables de identificar cómo cada colaborador que toma el curso comprende, hace propia la información, la interioriza al grado de dominarla y la aplica en el sentido correcto en la empresa para contribuir a cambios que generen el resultado final esperado por la empresa; y para eso, los líderes de la organización deben dedicar más tiempo, esfuerzo en seguimiento, supervisión y hasta insistencia para poder asegurar que el curso de capacitación, funcione y se aplique.

En sentido contrario, si se busca que el agente capacitador o consultor tenga mayor responsabilidad en el logro de resultados, entonces se requiere de mayor tiempo dedicado por el consultor, además de un otorgamiento mayor de autoridad al mismo al interior de la organización, llevando con esto a un costo mayor del proyecto. Sin embargo, con esto se puede disminuir la cantidad de tiempo y seguimiento que los gerentes o directivos deben dedicar.

Quiero aclarar que en ningún momento la responsabilidad de los directivos o tomadores de decisiones en una empresa es cero, se puede reducir, pero siempre la garantía de éxito de cualquier programa dependerá del grado de involucramiento de las cabezas.

Por esta razón, es que ahora que las empresas están buscando resolver problemáticas, o corregir aspectos que se perdieron en la post pandemia, o incluso prepararse para cambios que el mercado actual demanda; deben de considerar que no solo un programa de capacitación resolverá ese tema en específico de raíz, y mucho menos si reducimos el tiempo que un consultor destinará y el recurso económico asignado.

Menos aún, con el comportamiento actual de algunas empresas que he observado quieren atacar todos los problemas a la vez, con distintos programas de capacitación. Es decir que quieren implementar un sistema de gestión; reducir los costos por desperdicios; cumplir un programa de licitación; implementar un nuevo software; y todo al mismo tiempo.
Si bien los equipos y responsables pueden ser diferentes, las cabezas no cambian, y cada gerente, director, líder o dueño de negocio debe tener un grado de involucramiento, conocimiento y responsabilidad en cada cambio buscado en las empresas. Por esta razón es sumamente difícil lograr ejecutar varios proyectos de capacitación a la vez. Se requiere de una mesurada planeación y asignación de recursos con un orden gradual de implementación para poder mejorar las posibilidades del éxito real de cada tópico en el plan de capacitación.

La capacitación en si no viene a quitar una responsabilidad de la empresa y funcionar como varita mágica que resuelve vicios que llevan años en las empresas; sin embargo, si puede ser el médico que nos indique los cambios a hacer en los hábitos de la empresa que con el tiempo nos lleve a tener una mejor salud empresarial, que se traduzca a la vez en el éxito sostenido de nuestras empresas.

Juan Manuel González Montiel

Consultor y Asesor de Empresas

Hyperlite Mountain Gear

Cosmética Internacional Miguett

Universidad del Valle de Tlaxcala

Leave a Comment

Your email address will not be published.

Start typing and press Enter to search