Análisis de la adición al 81 C. contra el 39 C.

Por: José Luis Arenas López

Durante el gobierno anterior, el expresidente fue el generador de la reforma que adiciona al Art. 81 Constitucional la revocación del mandato, misma que a la letra dice: “El cargo de presidente de los Estados Unidos Mexicanos puede ser revocado en los términos establecidos en esta Constitución”;

dicha reforma quedó plasmada en nuestra Carta Magna el 20 de diciembre de 2019 y tuvo su primer ejercicio en 2022.

La revocación de mandato es un instrumento democrático y de participación ciudadana que permite solicitar la conclusión anticipada del mandato de cualquier funcionario electo, incluyendo el cargo de presidente de la República argumentando la pérdida de confianza, la ley reglamentaria del 81 C. es la Ley Federal de Revocación de Mandato, el ejercicio del 11 de abril de 2022 estuvo plagado de mentiras considerando que la promesa era que si el pueblo apoyaba la revocación esta no sería aplicable según la manifiesto en el p. 1 del Art. 14 C. que a la letra dice: “A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna”, por lo que el voto a favor de la revocación no hubiera surtido efectos sin responsabilidad para el mandatario y su equipo, dicho de otra forma, ese ejercicio con un de costo de 1,692.5 MDP sería dinero tirado a la basura por los efectos ya que si o si, el presidente seguiría al frente del gobierno de México; sin embargo sirvió como pulso político para definir las estrategias que la darían continuidad al partido en el poder.

En esa fecha la lista nominal electoral contenía 92,823,216 votantes, de estos solo votaron 16,502,636 de personas, de los cuales 1,063,209 votaron a favor de la revocación y 15,159,323 personas votaron porque continuara el mandatario, cantidades que en suma apenas superaba el 17.4% de la lista nominal vigente, fueron 16,222,532 que en conjunto sumaban poco más de la mitad de los votos con los que el expresidente obtuviera el triunfo en 2018 (30,113,483), estos datos demostraron que la popularidad del exmandatario había caído y ponía en peligro la continuidad del movimiento

La pregunta es: ¿era necesario establecer la adición en el Art. 81 C. que mencionara la revocación de mandato? La respuesta es no, desde la Constitución de 1917 se estableció un artículo muy poderoso: el Art. 39 C. que a la letra dice: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Analizando el 39 C. es importante primero comprender que la Constitución se suscribe para controlar a los que nos gobiernan y no para que los que nos gobiernan nos controlen; dicho esto nuestra Constitución le otorga titularidad de la soberanía al pueblo y le reconoce la facultad para alterar o modificar su forma de gobierno, esto implica la revocación de mandato; se impide, en virtud del sistema representativo y que el pueblo participe directamente en la toma y ejecución de las decisiones políticas, sin embargo, es entendido que las decisiones políticas son monopolio de los partidos políticos y aunque el pueblo es titular de la soberanía se le niega la participación directa en la toma de decisiones políticas, en virtud de que el ejercicio de la soberanía será por medio de los poderes constituidos de carácter federal o de los estados, según el caso y sin el pueblo.

Si se aplicara el 39 C. correctamente y en conjunto la participación ciudadana, se podría exigir la revocación del mandato del jefe del ejecutivo con tan solo efectivar el Art. 35 C. en su f. VIII, inciso C, que a la letra dice: “Para el caso de las consultas populares de temas de trascendencia nacional, los ciudadanos, en un número equivalente, al menos, al dos por ciento de los inscritos en la lista nominal de electores, en los términos que determine la ley”; entonces, con tan solo poco mas de 1.9 millones de votantes podría ejecutarse la revocación del mandato.

Al hacer un análisis simple podríamos preguntar si la revocación del mandato de la jefa del ejecutivo podría llevarse a cabo, la respuesta es sí. En el ejercicio democrático de la reforma judicial solo votaron entre el 12.57 y el 13.32% de la lista nominal, es decir, cerca de 13 millones de votantes, entonces, si la población en condiciones de ejercer su voto lo emitieran, en otras palabras, en 2025 existe un padrón electoral de 102,005,596 personas y una lista nominal de 100,300,970 votantes, si se repitiera el voto a favor del partido gobernante correspondiente al 13% contra el 87% de los no simpatizantes, la revocación sería inminente.

En la actualidad, una de las grandes exigencias de la población civil es la revocación del mandato de la actual jefa del ejecutivo, son diversos grupos todos con legitimas demandas que manifiestan su desacuerdo desde el grupo denominado generación Z, hasta los grupos de campesinos, transportistas y la ciudadanía en general; los desacuerdos son reales y siendo muy objetivos, la falta de gobernabilidad no nació en este sexenio, en este gobierno se acrecentó y no es más que la herencia de seis años de ocurrencias, desvíos, despotismo y engaños.

Al hacer un análisis de los múltiples retos de la mandataria que reclaman su revocación, podríamos hacer diferentes grupos, por ejemplo, el político, donde la jefa del ejecutivo no ha logrado poner en cintura a diferentes legisladores y servidores públicos en el control de sus gastos y estos siguen despilfarrando dinero a diestra y siniestra, o el caso de servidores públicos a los que tiene que defender para no ser expuestos por comprar bienes raíces de costos que ni a crédito pudieran pagar. La inseguridad del país es otro de los grandes reclamos en todos los niveles, tan solo este año han privado de la vida a 112 personas entre servidores públicos y candidatos a algún cargo de elección; las desapariciones forzadas al alza y una estadística maquillada de homicidios, sin duda la promulgación de las nuevas leyes que no apuntan al beneficio de la población, al contrario, resultan claras las arbitrariedades que afectarán los intereses de la población civil.

En el ámbito social, la falta de apoyo a la población de que sufrió inundaciones en la zona de Veracruz lo cual se convirtió en una crisis por la ausencia del gobierno estatal y el federal y en éstas perdieron la vida 80 personas, situación que hizo estallar a la población civil, de igual forma, los medicamentos siguen estando carentes y los servicios médico inexistentes a pesar de que las campañas publicitarias dicen que en el IMSS se práctica 5000 cirugías diariamente; el desempleo en escalada y más con el cierre de empresas de capital extranjero que dejarán sin empleo a miles de personas afectando al mismo número de familias; sumado a lo anterior, la educación básica y la media básica sigue siendo retrograda impidiendo un desarrollo real en la infancia y la juventud que les permita adquirir herramientas competitivas, y por supuesto el delito del sexenio anterior y del presente, los feminicidios, si no a la alza de forma dramática, permanece en 1.9 eventos al día lo que demuestra no una estabilidad sino la incapacidad del estado para enfrentar el problema, lo cierto es que la jefa del ejecutivo está reprobada en el combate a la corrupción y también está reprobada en el combate al crimen organizado; es quizá el homicidio del Presidente Municipal Carlos Manzo la gota que derramó el vaso de agua y pone al descubierto la incapacidad no solo de la jefa del ejecutivo sino de su equipo de seguridad por lo que ya están rebasados.

Para darle mayor debilidad al gobierno federal actual, basta con retomar lo mencionado por el exmandatario quien presentó su libro de forma remota, quien dijo que no presentaría su libro en vivo para no hacerle sombra a la mandataria haciendo notar que ella está disminuida, en esa misma transmisión, amlo insinuó que regresaría a la vida política activa solo si le quieren dar un golpe de estado a la presidenta, lo cual solo está en la mente del expresidente, si hay que defender la soberanía nacional y si hay un atentado contra la democracia, tres aspectos que la sociedad no recibió de buena manera, sin embargo, si afecta la estabilidad de la presidenta en el cargo.

Lo cierto es, que las condiciones del país son críticas, un crecimiento cero y una inflación peligrosa, todos estos factores más la posibilidad de que los votantes que se han abstenido en otras contiendas salgan a emitir su voto, harían efectiva la revocación de mandato, solo falta la voluntad del pueblo y hacer efectivo el 39 C.

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