Para Valeria Lizeth, la respuesta está en romper los paradigmas que aún persisten hacia las mujeres en el ámbito jurídico y fiscal. En un entorno altamente técnico y tradicionalmente dominado por hombres, ha construido su credibilidad a través del conocimiento, la preparación constante y la firmeza en la toma de decisiones.
Su trayectoria refleja un proceso de crecimiento enfocado en un objetivo claro: posicionarse como una fiscalista de alto nivel. Desde sus inicios, entendió que la especialización sería clave. Durante su etapa universitaria, al explorar distintas áreas del derecho, encontró en el ámbito fiscal un espacio alineado con sus intereses y experiencia, lo que definió su rumbo profesional.
Su perfil destaca por una formación interdisciplinaria que integra derecho, contabilidad y finanzas públicas, lo que le permite comprender con mayor profundidad el entorno empresarial y generar soluciones más completas. Para Valeria, el aprendizaje constante es indispensable en un contexto marcado por reformas fiscales y cambios regulatorios continuos.
Uno de los principales retos ha sido lograr reconocimiento en un sector históricamente asociado con perfiles masculinos. Desde su perspectiva, uno de los factores clave para impulsar a más mujeres en estas áreas es la confianza. Considera que muchas cuentan con la capacidad técnica, pero aún falta fortalecer la seguridad para asumir posiciones estratégicas.
El ejercicio de su profesión implica un alto nivel de presión. Las decisiones que toma impactan directamente en la estabilidad financiera de empresas y contribuyentes, lo que exige precisión, análisis y responsabilidad. En este contexto, encuentra motivación en sus metas profesionales y en el respaldo de su entorno personal.
Su objetivo es claro: convertirse en la mejor abogada posible y generar impacto dentro del ecosistema fiscal. No obstante, este camino también ha implicado sacrificios personales, como la ausencia en momentos importantes y compromisos familiares. Aun así, reconoce que forman parte de su proceso de crecimiento.
Frente a esta exigencia, ha desarrollado una visión clara sobre el equilibrio entre la vida profesional y personal. Para ella, el balance radica en respetar los espacios: dedicar tiempo de calidad a su vida personal y mantener enfoque total en su trabajo cuando es necesario. Comparte una reflexión que guía su día a día: el trabajo nunca se termina, pero el tiempo con las personas importantes puede no repetirse.
Su liderazgo no es reciente. Lo identifica desde la infancia, cuando ya mostraba iniciativa para coordinar y organizar actividades. Con el tiempo, esta capacidad evolucionó hasta consolidarse en su trabajo con equipos y clientes.
Para Valeria, la asesoría fiscal debe ir más allá del cumplimiento normativo. Su enfoque es estratégico: proteger el patrimonio, cuidar los intereses del contribuyente y generar estabilidad financiera.
Hoy, define el éxito profesional como sentirse plena y orgullosa de su trayectoria, construyendo una carrera coherente con su propósito.
Porque su camino no sólo habla de logros, sino de la construcción constante de un liderazgo con propósit
